La contemplación es una dimensión de la personalidad de Ramon Llull y condición hermenéutica de toda su obra.
En su biografía, la contemplación figura como matriz de sus años de formación. El testimonio de la Vida coetánea nos señala que, después de los episodios de su conversión, se ausentó con frecuencia de su casa para entregarse a la contemplación. Una decisión judicial, por la que se atiende la petición de su esposa, nos confirma este extremo, concluyendo la necesidad de nombrar un administrador del patrimonio familiar.
Es en uno de estos períodos que acontece la 'ilustración' del Arte, con la intuición de "la forma y el modo" que debía dar a sus escritos contra los errores de los infieles.
En obras posteriores, especialmente en el Blaquerna, se dedicarán páginas al método contemplativo, mientras en otras podemos percibir su contenido místico.
Para Ramon Llull la contemplación tiene como objetivo la comprensión más profunda de la propia fe. Al reflexionar sobre las verdades de la fe, el contemplativo refuerza no sólo su adhesión amorosa a Dios, sino que alcanza una comprensión intelectual más firme. Como corolario, las razones con que el contemplativo va consolidando su fe, son la matriz de los argumentos con que el misionero puede exponer y demostrar la fe a los infieles.
En el Liber contemplationis in Deum nos ha dejado Llull el más amplio testimonio de su teoría y de su práctica contemplativa. |